Una de las preguntas básicas del analista (terapeuta), al inicio de su labor como tal y principalmente a la hora de ejecutar la praxis, suele ser con mucha frecuencia la siguiente: ¿Cual es la "técnica" que debo emplear en el desarrollo de este caso?; En ocasiones surge esta: ¿Sera que durante la presente sesión, lograré descifrar el significado (o angustia) de mi paciente ?; O algo que es aún, más angustioso para nuestro rol ¿Sera que las herramientas que estoy empleando, son las más útiles en mi propósito?.
Pues bien, precisamente con base en lo anterior, podría manifestar que algunos investigadores han planteado ciertas alternativas de respuesta frente a dichos interrogantes, entre los cuales destaco a nivel personal, al Psicólogo Guillermo Mattioli, quien menciona lo siguiente, en una de sus publicaciones:
"Hace unos años, un colega me decía que no siempre podía hacer psicoanálisis. Le pregunté qué hacía entonces en esos casos y me contestó “voy haciendo… entrevistas… esperando que aparezca la suposición de saber o algún significante especial y se instale alguna transferencia”. Yo me quedé con la impresión de que cuando no hacía análisis lo que hacía era esperar a poder hacerlo.(...) ya me han dicho que a la larga habré de optar, que no se pueden transitar varios caminos al mismo tiempo y que en todo caso ni pretenda aspirar al título de psicoanálisis porque estos experimentos pasan por alto la original ruptura epistémica operada por Freud en la historia del pensamiento.(...) Qué es esto ¿psicoanálisis más sistémica más PNL e hipnosis más cognitiva más lo que haga falta, el entrecot con guarnición? O ¿todo lo demás, sistémica, etc. se integra dentro del psicoanálisis, que sigue siendo el conjunto inclusivo?" (Texto publicado en Intercambios, papeles de psicoanálisis nº 5, Noviembre 2000 y Dictado en la Conferencia dada en Logos Clínica Psicoanalítica el 31 de Mayo del 2000. Disponible en http://guillermomattioli.com/%C2%BFque-hacemos-los-analistas-cuando-no-hacemos-psicoanalisis/)
En relación a los renglones citados anteriormente, el comentario que puedo ofrecer desde mi práctica terapéutica, tiene que ver con un mundo actual, inmerso en el análisis de situaciones (llámense cambios, evolución etc.) socio-culturales, que debe primar, sobre el "combate" entre disciplinas para ver cual tiene la verdad absoluta frente a ellos. En este orden de ideas me adhiero a Mattioli, al mencionar que pensar así, suele tornarse "riesgoso" por cuanto, hay quienes conciben el que hacer psicoterapéutico y sus herramientas, como una camisa de fuerzas cuyo fin es "resolver" situaciones desde una determinada teoría; sin embargo podría afirmar que en la necesidad actual de interpretar la sociedad y además de intervenirla de algún modo, es válido plantear tratamientos que retomen herramientas propias de cada "forma" de comprender al ser humano, para tal fin, aclaro, sin perder la esencia del que hacer del analista, sea cual sea su convicción profesional, sino por el contrario complementándola y poniéndola al servicio de la misma sociedad.
"El psicoanálisis tiene, a diferencia de la psiquiatría, una clínica basada en tres grandes cuadros que conforman a su vez las denominadas Estructuras Clínicas. Ellas le permiten al psicólogo clínico, como al psicoanalista, comprender un sin número de comportamientos que reflejan la posición subjetiva de cada sujeto en el mundo, es decir, las relaciones de un ser humano con su trabajo, con su semejante y, en general con todo lo que lo rodea" (Texto: Las Estructuras Clínicas En el Psicoanálisis Lacaniano. Hernando Bernal (2009 Revista Electrónica de Psicología Social. Disponible en:http://www.funlam.edu.co/revistas/index.php/poiesis/article/viewFile/141/128
Destaco lo anterior, por el hecho de argumentar que la clínica psicoanalítica tiene una particularidad y es el estudio del ser humano, a partir de su individualidad, por lo cual buscar la manera de "globalizar las técnicas de psicoanálisis" y generar a partir de ellas una especie de manual a seguir, no es lo más pertinente, puesto que la premisa de leer experiencias individuales debe conservarse para evitar errores durante el proceso terapéutico (un error puede ser desligarse del origen real del trauma o situación problémica). De este modo la clínica psicoanalítica no debe pretender desarrollar una técnica que agrupe todas las experiencias de los pacientes, sin embargo si puede convertirse en el conjunto incluyente de técnicas retomadas de otras disciplinas, a fin del estudio de dichas situaciones y/o experiencias.
Aún, proponiendo una "interdisciplinariedad en la clínica psicoanalítica", como herramienta terapéutica eficaz, el escepticismo sobre dicha aseveración, seguirá existiendo, lo cual se consolida así mismo en una sana invitación al fortalecimiento de la propuesta y al cuidadoso análisis de la misma por parte de otras disciplinas (primordialmente las Ciencias Sociales y Humanas), con el fin de iniciar una discusión y porque no evolución de este planteamiento.
RICARDO PAREDES
PSICOLOGO
CALI - COLOMBIA

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